lunes, 22 de agosto de 2011
Escultura y poesía
viernes, 29 de julio de 2011
Fotografía con Isabel Rodríguez Baquero
miércoles, 20 de julio de 2011
Fotografía con Antonio Carvajal
Etiquetas:
Fotografías de la autora
viernes, 15 de julio de 2011
A Don Antonio Carvajal
Mi apreciado Don Antonio Carvajal
artífice del verso y la palabra.
Invitarte a mi Priego un claro día
fue un acierto, no sólo por la fecha
- mayo abierto a sus rezos y a sus flores-
sino por escucharte declamando
tus más queridos versos y poemas,
en un bello museo “Lozano Sidro”
entre amigos, gozando de la dulce
y hospitalaria mesa del encuentro,
libertad descubierta, simple gozo.
Luego el canto, la Aurora, los auroros
bien ,como tú dijiste, asemejando
a cantos de boleros celestiales.
Fragante noche, calidez de mayo
luminoso plagado de nostalgias
y de rezos, adagio del pasado
como antes, como entonces, cuando niños
henchidos de esperanza, de inocencia
porque todo se ignora, hasta la muerte.
La mañana siguiente, la gran Misa
música de Rossini, interpretada,
por amigos comunes, arrastrando
al fervor, que ocupara por momentos
el hueco de la fe casi perdida,
ya que al menos la mía, se aleja de
lo eterno con premura, a cada paso
distendida, súbitamente rota.
Más, mi gran cícero amigo, rapsoda
de todo lo expresado y compartido
me quedo con tus versos, tu poesía
abiertamente pura, diáfana, sincera,
poeta universal entre poetas.
artífice del verso y la palabra.
Invitarte a mi Priego un claro día
fue un acierto, no sólo por la fecha
- mayo abierto a sus rezos y a sus flores-
sino por escucharte declamando
tus más queridos versos y poemas,
en un bello museo “Lozano Sidro”
entre amigos, gozando de la dulce
y hospitalaria mesa del encuentro,
libertad descubierta, simple gozo.
Luego el canto, la Aurora, los auroros
bien ,como tú dijiste, asemejando
a cantos de boleros celestiales.
Fragante noche, calidez de mayo
luminoso plagado de nostalgias
y de rezos, adagio del pasado
como antes, como entonces, cuando niños
henchidos de esperanza, de inocencia
porque todo se ignora, hasta la muerte.
La mañana siguiente, la gran Misa
música de Rossini, interpretada,
por amigos comunes, arrastrando
al fervor, que ocupara por momentos
el hueco de la fe casi perdida,
ya que al menos la mía, se aleja de
lo eterno con premura, a cada paso
distendida, súbitamente rota.
Más, mi gran cícero amigo, rapsoda
de todo lo expresado y compartido
me quedo con tus versos, tu poesía
abiertamente pura, diáfana, sincera,
poeta universal entre poetas.
jueves, 7 de julio de 2011
Fotografía con Fernando Sánchez Mayo
Etiquetas:
Fotografías de la autora
sábado, 25 de junio de 2011
Insomnio
Debo de haber amado mucho,
pues el insomnio me persigue voraz
allá en el fuego
de donde el miedo emerge,
allá en la fría cárcel de tu ausencia.
Debo de haber amado mucho
- tanto dolor se agrupa en la memoria
que irrumpe en la hermosura de ese sueño profundo
forjador de deseos -.
Deambulo mientras tanto
en las noches sin rumbo
y percibo, callada,
con afilados tímpanos,
los llantos de los niños,
la ronca voz del viento,
las músicas lejanas,
- liberadas arterias de mujer -.
Desangrada ....
Y sus voces que quiebran cual palomas heridas.
Da tiempo para tanto una noche sin sueño.
Da tiempo para urdirte de nuevo,
paso a paso,
y tejer historias escuchando la radio.
Da tiempo de vivir,
de morir,
de creernos distintas,
de acelerar el ritmo y la fugaz huida,
da tiempo para odiarte,
para amarte, fingirte ....
Para creer que nunca sucedió nuestra historia.
Para sentarse al borde de tu cuerpo desnudo
y romper en susurros
tu indolente misterio.
pues el insomnio me persigue voraz
allá en el fuego
de donde el miedo emerge,
allá en la fría cárcel de tu ausencia.
Debo de haber amado mucho
- tanto dolor se agrupa en la memoria
que irrumpe en la hermosura de ese sueño profundo
forjador de deseos -.
Deambulo mientras tanto
en las noches sin rumbo
y percibo, callada,
con afilados tímpanos,
los llantos de los niños,
la ronca voz del viento,
las músicas lejanas,
- liberadas arterias de mujer -.
Desangrada ....
Y sus voces que quiebran cual palomas heridas.
Da tiempo para tanto una noche sin sueño.
Da tiempo para urdirte de nuevo,
paso a paso,
y tejer historias escuchando la radio.
Da tiempo de vivir,
de morir,
de creernos distintas,
de acelerar el ritmo y la fugaz huida,
da tiempo para odiarte,
para amarte, fingirte ....
Para creer que nunca sucedió nuestra historia.
Para sentarse al borde de tu cuerpo desnudo
y romper en susurros
tu indolente misterio.
viernes, 17 de junio de 2011
La silla del bar
No es ella tu descanso
sino el descanso mismo su acomodo,
su estar inmóvil, su mudez callada.
Artificio tan simple
qué más podrá pedir
sino la espera de que alguien fugaz
vaya en su busca
- vaivén incontrolable de idas y venidas - .
Inestables traseros desarmados
desprenderán su aroma
en algo tan sutil como su manto
hilado, blando, tosco,
resquebrajado o límpido.
Y, sin embargo, ella, impasible,
fiel solo a su dueño, tal vez.
Y a su memoria.
sino el descanso mismo su acomodo,
su estar inmóvil, su mudez callada.
Artificio tan simple
qué más podrá pedir
sino la espera de que alguien fugaz
vaya en su busca
- vaivén incontrolable de idas y venidas - .
Inestables traseros desarmados
desprenderán su aroma
en algo tan sutil como su manto
hilado, blando, tosco,
resquebrajado o límpido.
Y, sin embargo, ella, impasible,
fiel solo a su dueño, tal vez.
Y a su memoria.
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